Nueces: propiedades y beneficios

Al igual que ocurre con el resto de los frutos secos, la composición de las nueces es altamente beneficiosa para nuestro organismo. De hecho, su consumo está especialmente indicado para aquellas personas que sufren dolencias del corazón o tienen problemas circulatorios, aunque no solo en estos casos.

Nueces: Propiedades

Las nueces tienen un alto contenido de grasas, especialmente de Omega 3, Omega 9 y ácido linoleico, sustancias que ayudan a rebajar los niveles de colesterol y contribuyen a mejorar la circulación sanguínea (pues la hace más fluida). Su eficiencia es tal que hay estudios que afirman que el consumo diario de nueces provoca que se reduzca en un 50 por ciento el riesgo a sufrir infartos de miocardio y de anginas de pecho.

Popularmente la nuez se relaciona con el cerebro. Esto no se debe solo a que el interior del fruto tiene un aspecto similar a esta parte del cuerpo, sino a que los aceites, la lecitina y el fósforo que las nueces contienen, posibilitan el correcto funcionamiento del sistema nervioso,sobre todo del cerebro, que está compuesto fundamentalmente por grasas. Así, una carencia de este tipo de elemento provoca insomnio, depresión o hiperactividad.

Como el resto de los frutos secos, las nueces son un producto que tiene un alto contenido calórico, por lo que hay que controlar su ingesta diaria. En este sentido, los nutricionistas señalan que, lo ideal es emplearlas como sustitutos de otras fuentes de grasa que no son tan saludables como la mantequilla. Además, las nueces se pueden consumir cuando estamos siguiendo una dieta pues al contener una sustancia denominada serotonina rápidamente nos saciamos, sin necesidad de comer muchos alimentos o evitar el picoteo entre comidas.

nueces

Consumo de nueces: Beneficios

El consumo de nueces está indicado para todo tipo de personas, especialmente para quienes se encuentran en pleno desarrollo físico y mental. Es decir, niños y adolescentes. También para quienes realizan una labor intelectual, pues favorece la concentración y el rendimiento académico.

En el caso de las personas mayores, su consumo se relaciona con la prevención del Alzheimer, la depresión o la esclerosis múltiple.

Por su contenido en serotonina también se emplea en personas que presentan alteraciones relacionadas con el sistema nervioso, como el estrés o la ansiedad. Esta sustancia, además, disminuye la inflamación, combate la obesidad abdominal y favorece el buen humor.

Gracias a su contenido en vitamina E, las nueces son un aliado perfecto para quienes desean mantener la piel joven, sana e hidratada. Y es que las nueces tienen, según destacan algunos estudios, más antioxidantes que el resto de los frutos secos. Muy por encima de los cacahuetes, los pistachos o las almendras.

Contienen mucho calcio (aunque no tantos como las almendras) por lo que también están recomendadas para quienes tienen problemas de osteoporosis. Eso sí, deberán combinarse con otros frutos secos, pues las nueces tienen muchos oxalatos y esta sustancia provoca que puedan aparecer piedras en el riñón.

 

Cómo consumir correctamente las nueces

Para poder beneficiarnos de todas las propiedades de las nueces, lo ideal es abrirlas justo antes de ser consumidas. Al igual que ocurre con otras frutas y verduras, las grasas de las nueces se oxidan al estar en contacto con el aire. Así pues, lo ideal es comprar las nueces enteras, con su cáscara.

En el mercado podemos encontrar muchos tipos de este fruto seco. Las más habituales son las variedades españolas, francesas y americanas. En estos espacios se cultivan las conocidas como Hartley, Serr, Franquette y Vina. Todas son comestibles y se emplean, tanto para su ingesta directa como fruto seco, como para obtener aceites. En todos los casos podemos encontrar variedades de cáscara dura y de cáscara blanda. Países como Italia, Rumanía, Alemania o Portugal producen y venden otras variedades de nueces menos populares pero igual de interesantes en propiedades y sabor.

Si las cocinamos, debemos saber que pierden muchos nutrientes en los procesos de cocción. Igual ocurre cuando se someten a procesos de envasado.

Así pues, lo mejor es ingerirlas crudas, recién peladas y en cantidades limitadas. Solo de esta manera podremos beneficiarnos de todas sus propiedades y aportar a nuestro cuerpo un inmejorable remedio contra muchas enfermedades y dolencias.

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