Frutos secos, come y disfruta sus beneficios

Los frutos secos aportan en nuestra alimentación diaria muchos beneficios a la salud de nuestro organismo. Conocerlos y saber cómo aprovecharlos es clave para sacarles el máximo partido. Y es que, aunque muchos componentes son compartidos, cada fruto seco tienen unas particularidades concretas que lo diferencian de los demás.

Frutos secos: beneficios para la salud

En general, los frutos secos son una excelente fuente de proteínas, lo que supone un recurso importante para aquellas personas que siguen una dieta vegetariana, ya que con su ingesta suplen las carencias de esta sustancia esencial para el correcto funcionamiento del cuerpo.

Un ingrediente principal de los frutos secos es el ácido graso omega 3, un aliado para combatir las enfermedades cardiovasculares, la artritis y del sistema circulatorio.

Además de todo lo ya señalado, añadir frutos secos a nuestras comidas habituales supondrá un aporte extra de: energía (especialmente interesante para quienes realizan tanto actividades físicas como intelectuales), fibra (por lo que está especialmente indicado para quienes sufren estreñimiento), y de antioxidantes (lo que les convierte en un poderoso aliado para prevenir el envejecimiento y las enfermedades degenerativas provocadas por el paso del tiempo).

En la actualidad, los frutos secos se emplean también como complemento alimenticio de personas con problemas de fertilidad. Esto se debe a su alto contenido en zinc y selenio, minerales que favorecen el correcto funcionamiento del sistema reproductivo. En el caso masculino porque promueven el movimiento de los espermatozoides. Y en el caso femenino porque sus fitoestrógenos reducen los efectos de la menopausia lo que contribuye a evitar los sofocos que suelen aparecer en esta etapa de las mujeres.

Muchas personas no quieren ingerir frutos secos porque tienen un alto contenido calórico. Y es que 50 gramos de pistachos, por ejemplo, suponen la mitad de las calorías diarias que necesita una persona en edad adulta. Esto puede reducirse si optamos por variedades sin tostar, manipular o salar. Es decir, mejor si los frutos secos los adquirimos con su piel y los consumimos justo después de quitarles la cáscara. De esta manera evitaremos consumir aceites hidrogenados o excesos de grasa.

 

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Frutos secos: Los más beneficiosos

Aunque todos los frutos secos son una fuente excelente de minerales, zinc y proteínas, algunos destacan sobre el resto. Son los casos, por ejemplo de las almendras, los pistachos y las nueces, cuya composición les convierte en un complemento ideal para cualquier dieta. Descubramos por qué:

  • Son ricas en calcio, lo que las convierte en un complemento ideal para quienes tienen intolerancia a los productos lácteos. Además es el fruto seco que contiene más fibra, lo que supone un recurso natural de vital importancia para quienes tienen dificultades en su tránsito intestinal, incluyendo dolencias como la diverticulosis. Están especialmente indicadas para deportistas, embarazadas, mujeres lactantes, niños y personas que sufren osteoporosis.
  • Este fruto seco tiene proteínas y aceites vegetales de gran calidad, lo que le convierte en un aliado para la salud de nuestro sistema cardiovascular (sobre todo en endurecimiento de las arterias). Además de cobre, manganeso, potasio, fibra, fósforo y vitamina B6, es una fuente importante de fotoesteroles y ácido oléico, sustancias que nos ayudan controlar (e incluso disminuir) la absorción del colesterol manteniendo sus niveles normales.
  • Según algunos estudios, este fruto seco contiene más proteínas que la carne, ninguna de sus sustancias nocivas y es mucho más digestiva que el derivado animal. Es muy rico en omega 3, por lo que está especialmente indicado para quienes padecen de artritis o tienen problemas relacionados con la piel. Otra de sus virtudes es que impide el aglutinamiento de la sangre, un objetivo que consigue gracias al ácido linoleico y alfa-linoleico que contiene su carne. Es frecuente que se recomiende como complemento en las comidas de los estudiantes, sobre todo cuando se encuentran en época de exámenes. Esto se debe a que contiene un potente sedante que hace que el cerebro y el sistema nervioso se relajen en situaciones de mucho estrés intelectual.

Así pues, los frutos secos, consumidos al natural, son un complemento ideal y necesario para todo tipo de dietas, convirtiéndose además en un recurso con el que podemos prevenir múltiples enfermedades.

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